viernes, 12 de agosto de 2011

Tratamientos con tamoxifeno y arimidex (anastrozol)

Ésta no es una página medica, pero al no funcionar la otra y ser un tema importante, me pareció que debía publicarlo.
Los primeros comentarios fueron correjidos por una médica oncóloga, para evitar equivocarme en los conceptos.
El resto es extracción del diario Clarin

 Tamoxifeno y Arimidex (anastrazol)



Estos dos medicamentos son los que se indican en pacientes con cáncer de mama, post operadas y quimioterapia. Como tratamiento complementario durante 5 años y ha demostrado en diferentes estudios que reduce la probabilidad que se produzca recidiva (que se vuelva a repetir) el tumor.

No me interesa entrar en la discusión de cual es mejor de los dos, no simplemente quiero brindarles la información. Y que se tenga en cuenta que “SIEMPRE ANTES CUALQUIER CONSUMO DE MEDICAMENTOS, TENEMOS QUE CONSULTAR CON NUESTRO ONCÓLOGO DE CABECERA”

Correlativamente con el uso de anatrazol hay que realizar un seguimiento de la parte ósea del paciente, ya que tiene incidencia en osteopenia y osteoporosis. Teniendo en cuenta que este término se utiliza cuando ya hay alguna reducción en la densidad del los huesos.

La principal reacción adversa del tamoxifeno es el aumento de trombosis venosa, por eso se prefiere anastrozol en vez de tamoxifeno en pacientes con varices.

Y por el contrario en pacientes con problemas renales se prefiere Tamoxifeno.

Cuando somos medicadas con anatrozal a la par, se nos indica calcio y vitamina D para así neutralizar los posibles inconvenientes con el consumo de cualquiera de este medicamento a lo largo de los 5 años que dura el tratamiento.

Todo esto viene a colación con que se ha lanzado una droga nueva de acción muy rápida y más potente para el tratamiento de la osteoporosis.

                                  Osteoporosis

Lanzan una droga de acción muy rápida y más potente

06/08/11

Ya fue aprobada por la ANMAT, se presentó ayer y a fin de mes se venderá en el país.

A fin de mes estará a la venta en el país una nueva droga para el tratamiento de la osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos en su densidad y calidad, y afecta a una de cada cuatro argentinas mayores de 50. Ya fue aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y fue presentada ayer a la prensa.

“La aplicación de una inyección subcutánea cada seis meses tiene una acción más rápida y potente que los tratamientos disponibles hoy en el mercado, en su mayoría a base de bisfosfonatos” , informa a Clarín , José Zanchetta, presidente del Instituto de Investigaciones Metabólicas (IDIM).

La droga se llama Denosumab (su nombre comercial es Prolia) y desde julio de 2009 GlaxoSmithKline la vende en todos los países europeos, Australia, Nueva Zelanda y México.

“Es un anticuerpo monoclonal que bloquea las células que desgastan el hueso –explica Zanchetta–, y se diferencia de las drogas que existen hoy porque tiene una acción más rápida y potente: empieza a actuar a la semana de aplicada, cuando las otras lo hacen recién a los tres meses, y su acción dura seis meses”.

Tomar la medicación para frenar la osteoporosis no es una tarea fácil para los pacientes: deben hacerlo en ayunas, preferentemente de pie, tomar un cuarto litro de agua y esperar media hora para comer porque de lo contrario se bloquea su efecto. Y no se puede indicar a quienes tienen gastritis o problemas renales. Es una de las razones por las cuales, según estudios médicos, la mitad de las personas abandona el tratamiento al año.

Denosumab no es la primera inyección para combatir esta “epidemia silenciosa”. En 2008, el laboratorio Novartis sacó al mercado una inyección de ácido zoledrónico (también del grupo de los bisfosfonatos) que requiere una aplicación anual por vía intravenosa.

“La diferencia con todos los tratamientos existentes hasta el momento es que Denosumab actúa inhibiendo a los osteoclastos, las células que destruyen el hueso”, señala Zulma Man, especialista en Endocrinología, Medicina Nuclear y Osteología y directora del Curso de Postgrado en Osteología d ela Universidad Favaloro.

Zanchetta repasa que hay dos tipos de terapias para luchar contra la osteoporosis: “Las anabólicas, basadas en la hormona paratiroidea (una inyección subcutánea diaria) que forman hueso nuevo; y las antiresortivas, que hacen que el recambio del huesos (algo natural en el organismo, como sucede con la piel) se frene o disminuya después de los 50 años con la llegada de la menopausia y la baja de estrógenos. Estos fármacos están en el mercado hace más de 20 años y los más conocidos son los bisfosfonatos, que se pueden administrar por vía oral (diaria, semanal o mensual) o intravenosa (cada tres meses o una vez por año) como la de ácido zoledrónico”. El especialista agrega que “no se pueden tomar por períodos superiores a los tres años, por las consecuencias que pueden ocasionar en el organismo”.






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